Categoría: Acompañamiento

  • Habitar el Pulso: Consejos prácticos para empezar a habitarte.

    El espacio entre lo que termina y lo que está naciendo.

    7–11 minutos

    Hola holaa! Cómo están? Soy Victoria y les doy la bienvenida a Habitar el Pulso, un rincón dentro de El Jardín del Zodíaco. Este es un espacio que nace con un propósito claro: darle cuerpo a la astrología a través de herramientas prácticas y rituales cotidianos que nos ayuden a transitar los procesos de cambio con más amabilidad.

    Si pudiste escuchar o leer el Pulso Estelar de esta semana, sabrás que el cielo está emitiendo una frecuencia eléctrica muy alta. Hablamos de identidades en movimiento, de rayos uranianos y de la intensa invitación a nombrarnos de nuevo. (Si todavía no viste ese análisis, te lo dejo enlazado acá mismo).

    Pero hoy, en este espacio, no quiero hablarles de los planetas, sino de lo que nos pasa acá abajo cuando el suelo se mueve.

    Validar el Ruido Interno: El dolor de crecer y la niebla de la incertidumbre.

    A veces cuando escuchamos la frase «se viene un cambio», esperamos sentirnos empoderados, motivados o entusiasmados de inmediato. Pero la realidad -la realidad orgánica de nuestro cuerpo- nos dice que crecer duele. Cambiar de piel es profundamente incómodo, incluso cuando ese cambio es algo que veníamos buscando, deseando o necesitando desde hace mucho tiempo.

    Cuando nuestro campo vibratorio cambia, la forma que teníamos de encajar en el mundo simplemente deja de funcionar, se vuelve obsoleta. Y eso, al principio, se siente como una pérdida. Se siente como estar perdidos en la niebla.

    Es completamente normal experimentar una fuerte contradicción interna. Nos enfrentamos a la responsabilidad de tener que hacernos cargo de eso que tanto pedimos, porque la verdad es que nadie más puede cambiar por nosotros.

    El costo de la transformación: Cambiar nos exige pagar el precio de dejar de ser las personas que éramos. Aunque sepamos que esa versión ya no nos gusta o nos queda chica, da mucho miedo enfrentarse a la incertidumbre de no saber quénes vamos a ser si nos animamos a lo nuevo.

    Ante esto, nuestro sistema nervioso se asusta y se resiste. La mente puede empezar a crear escenarios caóticos, haciéndonos creer que si nos atrevemos a ser diferentes, la vida que conocemos va a desaparecer.

    Y en parte es así: si cambiamos por dentro, la forma en que vemos el mundo se transforma, pero eso no tiene por qué ser un problema. En momentos de crisis, necesitamos recordarnos lo obvio: cambiar cuesta, pero con calma se consigue. No hace falta dar saltos gigantescos; a veces, los ajustes que parecen más insignificantes son los que más nos ayudan.

    Venus en Cáncer: La amabilidad extrema como pararrayos.

    Si esta semana sentiste ansiedad, angustia, ganas de llorar sin una razón aparente o un vacío extraño en el pecho, quiero que me escuches atentamente: no hay nada roto en vos, no hay nada que tengas que arreglar.

    Mientras la mente vuela y se acelera con la energía de Urano, Venus ingresa al signo de Cáncer. En la astrología psicológica, Venus representa nuestra forma de vincularnos, nuestra apertura al mundo y lo que valoramos. Al encontrarse en Cáncer, se activa el arquetipo del amor que nutre y protege. Venus acá funciona como un nido: un espacio delimitado, cálido y seguro donde podemos sacarnos la armadura.

    En medio de una mutación de identidad, tu tarea principal no es «entender» intelectualmente lo que está pasando, sino tratarte con una amabilidad extrema.

    Esa amabilidad es el permiso que te das de no tener todas las respuestas. Es el permiso de estar «en construcción», sabiendo que eso puede sentirse incómodo y desprolijo.

    La mudanza interna: Sostener los espacios vacíos.

    A mí me sirve mucho usar la imagen de una mudanza para ilustrar este proceso. Cuando nos mudamos, sabemos de antemano que vamos a habitar el desorden por un tiempo: cajas apiladas, cosas fuera de su lugar, objetos que ya no entran en la nueva casa y recuerdos viejos que aparecen de golpe. Todo eso genera una gran vulnerabilidad emocional.

    Trabajar con la identidad es exactamente eso: una mudanza interna. Implica aprender a habitar una versión de nosotros que todavía desconocemos, animarnos a ventilar habitaciones que estaban bajo llave y, sobre todo, sostener los espacios vacíos hasta ir descubriendo, con paciencia, con qué queremos llenarlos.

    Tres herramientas prácticas de Sostén para regular la mente y la emoción.

    Para transitar esta transición sin quemarnos con la electricidad del cambio, te propongo tres prácticas concretas que yo misma implemento a través de mi proceso con El Camino del Artista. No son tareas para «lograr» un objetivo, son rituales de sostén:

    1. El desagüe Mental: Si, hablamos de Las Páginas Matutinas!

    Con Mercurio y Urano juntos en el cielo, hay demasiada estática e información en el aire, lo que satura la mente. Las páginas matutinas consisten en escribir tres páginas manuscritas a primera hora del día, a modo de flujo de conciencia.

    • ¿Cómo se hacen? Elegí un cuaderno (lo mejor es A5 o si te animás A4) y volcá ahí todo lo que te pase por la cabeza: miedos, quejas, exigencias, dudas, sueños, listas de compras, tareas pendientes. No se trata de hacer literatura, sino de drenar la carga eléctrica de la mente para que no se mude al cuerpo.
    • Privacidad: Recordá que Las Páginas Matutinas son PRIVADAS, son un espacio sagrado de comunicación de vos con vos misma/o. No hace falta que las compartas.

    Te despertás, escribis 3 páginas de lo que sea en tu cuaderno, lo cerrás y hasta el próximo día. Las páginas no pueden hacerse mal.

    • ¿Para qué sirven? Bueno, además de desagotar la mente de pensamientos que rumean por la mente, son un excelente canal para empezar a comunicarnos con nosotros mismos.

    2. Volvernos Hogar: La Cita con el Artista.

    Esta herramienta nos propone reservar de una a dos horas semanales a solas para conectar con nuestro niño o artista interior.

    • ¿De qué se trata? Se trata de planificar y llevar a cabo una cita con vos. Una pequeña excursión al río o a la plaza, una salida a caminar, a tomar mates abajo de un árbol, salir a sacar fotos de flores, ir al cine o a ver una obra de teatro. Es darte un momento que te entusiasme a vos, y defenderlo ante cualquier interferencia.
    • Ojo, puede aparecer resistencia: La Cita con el Artista puede despertar resistencia, y muchas veces esa resistencia es miedo a intimar con nosotros mismos. Animarte puede costar, pero una vez que te lances vas a ver que cosas mágicas empiezan a pasar.

    No es necesario gastar dinero para nuestras Citas con el Artista, acá lo que importa es el tiempo de calidad que pasamos con nosotros. Podés preparte una comida rica, ver una peli que quieras en tu casa, ponerte música mientras haces un collage, un mate y un libro que quieras empezar.

    Es la oportunidad perfecta para empezar a escucharte.

    3. Volver al Cuerpo: Lo poderoso de las prácticas simples.

    Marte en Tauro nos pide poner manos a la obra, pero con un ritmo lento, pausado y con mucha calma. El cuerpo es el único lugar donde el futuro puede aterrizar sin que el miedo nos paralice.

    • ¿Cómo hago raíz? Desde lo más literal como cambiar una planta de su maceta, caminar descalzo prestando atención a los puntos de apoyo de tus pies, o usar la cocina como un espacio de meditación activa, dejando el celu para involucrar todos tus sentidos en la experiencia -olores, texturas, colores y sabores- mientras escuchás linda música de fondo.
    • Lo más básico también importa: Y si hablamos de lo básico, que ayuda más de lo que creemos, nos referimos a la RESPIRACIÓN. Podés respirar llevando la conciencia al aire que ingresa en la inhalación, sintiendo como te llena de vitalidad, y cómo el cuerpo se desinfla cuando el aire se exhala suavemente.

    Un mantra para los días de niebla: Cuando el futuro nos asusta por la incertidumbre, y el pasado duele, habitar el presente puede sentirse como el único lugar seguro. Si ponés tu atención en este segundo, te vas a dar cuenta de que ahora no está pasando nada grave. Estás respirando. El aire entra y sale. Aprender a situar la atención en lo más simple, nos revela que incluso la transición más incómoda tiene su propia belleza.

    Habitar la vulnerabilidad dede mi propio proceso.

    Todo esto se los comparto porque yo también estoy ahí. Esta es mi segunda vuelta recorriendo El Camino del Artista y cada vez me doy más cuenta de que muchas de mis antiguas definiciones no eran más que protecciones, que van quedando chicas. Soltar «quien solía ser» da miedo, pero también me devuelve el espacio en el pecho para poder respirar sin esa mochila que solía cargar.

    Entiendo este espacio del blog, y cada uno de los videos del canal como un sostén colectivo: un mapa común para que nos acompañemos semana a semana a digerir el pulso de la realidad sin transitar la incomodidad a ciegas ni en soledad.

    Sin embargo, sé perfectamente que a veces la teoría se queda corta cuando la vivencia aprieta por dentro. Aunque más adelante voy a abrir un espacio grupal específico para hacer juntos el desbloqueo creativo, quiero recordarte que mi espacio de acompañamiento terapéutico floral y astrología individual está disponible. Si sentís que la incertidumbre te desborda, y necesitás ir más a fondo en un entorno de contención personalizada, podés contactarme cuando consideres que sea tu momento.

    El ser humano es un proceso en constante despliegue. No intentes forzar la nueva identidad ni te exijas tener el nombre nuevo ya mismo. Permitir que la incertidumbre nos habite un tiempo es el verdadero requisito para que nazca lo que sea auténtico y real.

    ¿Querés que sigamos caminando juntos?

    • Acompañamiento semanal: Si este Pulso resonó te invito a suscribirte al blog y al canal de Youtube para que estés al tanto de todas las entregas.
    • Comunidad: Para un contacto más cercano, reflexiones y novedades, te espero en mi cuenta de Instagram @ElJardíndelZodíaco
    • Sesiones Individuales: Si querés consultar por sesiones personalizadas de astrología terapéutica o terapia floral de Bach, podés completar el formulario de contacto del blog o escribirme a Whatsapp.

    Gracias por permitirme acompañarlos en este pedacito de su viaje. Nos vemosss!

    Hasta el próximo Pulso, Vicky.

  • El Coraje de Cambiar: De la Crisis a la Autonomía Personal


    En Un Curso de Milagros se dice que el milagro realmente es el cambio de la percepción: pasar del miedo al amor.

    Todos pasamos por momentos que representan quiebres en nuestra vida. Sea que se trate de una crisis por el duelo de haber perdido a alguien importante, una ruptura, un cambio de trabajo, mudanzas, accidentes o un diagnóstico.

    Esos momentos forman parte de algo que nuestra mente no termina de comprender y le cuesta asimilar. Buscamos culpables, o queremos “arreglarnos” para que todo vuelva a ser como era antes y la verdad, es que no hay culpables ni vuelta atrás. Cuando algo que considerábamos suelo firme se quiebra, sólo nos queda avanzar hacia un nuevo lugar.

    Cuando el suelo desaparece: La Crisis como Sacudida.

    En general, siempre hay una experiencia que nos afecta más que otras, que es catalizalizadora de un despertar. También podemos sentir que es un terremoto que produce una sacudida tan grande a nuestra psique, a nuestros relatos, nuestra identidad y las vivencias asociadas a esos relatos que nos dicen quienes somos, que implica una gran crisis porque el mundo que conocíamos, ha cambiado. 

    Y de pronto se abre una puerta, una promesa de que existe más vida fuera de la que conocíamos. El proceso ha comenzado, y no, después de esto no volvemos a ser los mismos.

    Cuando empezamos a ir por debajo de nuestros horizontes conocidos y exploramos partes internas, desconocidas, inexploradas, nos damos cuenta de que esa ampliación -que sucede por dentro- también se replica afuera, nos abre a personas y situaciones completamente nuevas y expansivas. 

    La crisis inicial nos da la oportunidad del milagro: ¿será que podemos aprender a ver la vida con nuevos ojos?

    Cambiar creencias: del pensamiento a la acción.

    En general, nuestros pensamientos son la lente con la que se percibe la realidad. La realidad que está fuera de nosotros es neutra, son nuestros pensamientos -y creencias- los que constituyen la narrativa de esa realidad -lo que nos decimos acerca de lo que los sentidos perciben-, que de esa manera se hace propia. 

    La historia que nos contamos del mundo no es azarosa, es una construcción. Muchas veces, esta construcción de la realidad la tenemos aprendida desde la infancia, en boca de nuestros padres, abuelos, tíos, primos, hermanos. Muchas veces, esta narrativa, no tiene fundamentos en nuestra experiencia, sino en la experiencia de otros, y sin darnos cuenta la repetimos, sin cuestionarnos si eso nos representa. 

    Los pensamientos que tenemos del mundo, condicionan nuestro sentir, y nuestro sentir impulsa nuestro actuar. Por eso lo primero que hacemos al iniciar un proceso de transformación es ajustar la escucha de lo que nos decimos puertas para adentro acerca de la realidad.

    Aprendiendo a escuchar nuestras narrativas, cuestionarlas y re-escribirlas cuando es necesario, es como vamos recuperando terreno y autonomía. Lo que más nos importa en este punto, es encontrar creencias limitantes, los techos invisibles –invisibles porque en la realidad, no existen– pero que nos detienen y nos limitan a ser y hacer en la vida lo que deseamos.

    Como menciona el libro Conversaciones con Dios, una de las formas de transformar creencias limitantes es a través de la acción. Al decidir y actuar en el mundo concreto, creamos evidencia de que podemos ser distintos a quienes creíamos ser. Eso nos da coraje para cuestionar lo que pensábamos de nosotros y del mundo. 

    Es a través de la experiencia y de estar presentes en el cuerpo donde realmente permitimos el cambio.

    En el presente, es donde puedo detenerme, observarme y elegir tomar una dirección distinta a la que siempre suelo tomar. 

    Prestar(nos) atención nos sana.

    Creo que si tenemos el suficiente coraje y valentía para poder vernos y escucharnos, tal vez logremos prestarnos atención. Y ahí es donde comienza el verdadero proceso de transformación. 

    Julia Cameron en El Camino del artista nos dice que la recompensa de prestarnos atención siempre es la cura. 

    Registramos qué nos da energía, que nos la quita, empezamos a reconocer las cosas que nos entusiasman y nos llenan el corazón. La vida empieza a presentarnos un mapa, y en ese mapa vamos trazando nuevos caminos, nuevas respuestas, nos atrevemos a decidir distinto. 

    El trabajo principal siempre va a ser recuperar una sensación de autonomía y todo lo que eso implica (significa esto que las dinámicas de dependencia van a tambalear?? Pues claro que sí). 

    La acción como antídoto.

    Llega un momento en que ya no estamos ensayando, llega un momento en que es inminente despertar a todas las posibilidades que se nos presentan. Eso nos habilita el prestarnos atención. Cuando tenemos ese avistaje no podemos volver atrás, y vamos a querer volver atrás, muchas veces.

    Prestarnos atención a nosotros mismos, significa que enfrentemos la vida sin escaparnos, que reportemos los avances y los retrocesos, las pausas demasiado largas, ante nosotros, ante quienes pedimos y soñamos con ese cambio. 

    Requiere que nos miremos en un espejo limpio y muy iluminado, y que sostengamos la vista, aunque el reflejo nos espante, nos aterrorice o nos avergüence. 

    Requiere que descubramos las heridas, que las observemos de cerca, que las dejemos respirar para que empiecen a cicatrizar. 

    Requiere que sintamos aquello que nunca quisimos sentir, que limpiemos la basura, lo acumulado, lo que ya no sirve, lo que no nos queda, lo que ya no somos. Requiere que cuestionemos las identificaciones, las historias que nos contamos y las que les contamos al resto. Coraje y valentía, como mínimo.

    La incomodidad, el peaje necesario.

    Cambiar no siempre se siente lindo, y no es nada fácil. Hay una incomodidad que tengo que aprender a sostener para poder realmente ver los pensamientos que surgen cuando me expongo a hacer cosas que antes no me permitía.

    Cuando sostengo la incomodidad, aprendo a crear una nueva respuesta, y eso es lo que en última instancia transforma mi vida. Es el acto de seguir presentándome ante mí mismo y todos los días querer dar un paso más profundo. 

    Es posible crearnos a nosotros mismos y crear una vida más auténtica, pero eso requiere trabajo, y que calmemos la fiera interna que nos dice que todo tiene que ser ya, porque eso aprendió de un mundo en el que aparentemente todos estamos corriendo. 

    Esto siempre va a pedirnos verdad con nosotros mismos, nos pide reconocer los lugares a los que estamos entregando nuestro poder. Y no hablamos sólo de espacios, situaciones y personas, también son los pensamientos y creencias limitantes que funcionan como techos a nuestros deseos y proyectos más profundos.

    Esta entrega de poder tiene un gran costo, y en algún momento todo nuestro sistema dice “basta”. 

    Es ahí cuando empezamos el trabajo de cambio. Un poco desde el hartazgo de no querer repetir historias, otro poco porque la vida nos sacude y el suelo que antes era seguro ahora no existe. Independientemente del punto de inicio de cada uno, al tomar la decisión de atravesar esto, nos aventuramos a un territorio desconocido, con todo lo que eso tiene de fascinante y de aterrador. 

    La resistencia: una fuerza opuesta que parece no colaborar.

    ¿Por qué remarco la incomodidad que implica cambiar? Porque no busco romantizar el proceso, nunca es fácil dejar de ser quienes sabemos ser. 

    Nuestro cerebro se resiste al cambio.

    Somos un cuerpo con un sistema nervioso que busca mantenernos a salvo, al que no le importa mucho la felicidad de nuestra alma, cuando busca sobrevivir.

    Para nuestro cerebro cambiar requiere tener energía disponible que no necesita cuando puede ir en automático y decidir lo que siempre decidió. El cambio muchas veces se siente como una amenaza para el sistema de alerta y por esto decidimos desistir. 

    El cerebro ama lo seguro, aunque lo conocido nos haga daño, lo que nuestra biología conoce es lo que va a preferir, y ante el cambio, se va a revelar. 

    Cuando entramos al proceso de cambio, tenemos que aprender a sostener dos verdades al mismo tiempo, por un lado esa parte que quiere cambiar, y la que está cómoda y aterrada, que espera que todo se mantenga igual. 

    Muchas veces decimos que queremos transformarnos, pero no sabemos cómo hacerlo. No tenemos sistemas de apoyo para embarcarnos, porque cambiar no se trata de tomar una decisión y ya, es un proceso -largo- que requiere trabajo -y mucho. Al cambio, hay que aprender a sostenerlo. 

    Es aprender a hacer las cosas de modo distinto al que sabemos, al que aprendimos, al que nos enseñaron. Es aprender a sentir distinto, a pensar de otra manera. A ver el mundo con nuevos ojos.

    Para transformarme, tengo que conocerme y conocerme es entender las estrategias de mi cerebro para dejarme en el mismo lugar de siempre. Tengo que aprender a ver mis propios mecanismos de defensa y de distracción. Y para poder verlos, hay que saber mirar con ojos compasivos, entendiendo que toda respuesta de mi cerebro, aunque distorsionada, busca mantenerme a salvo. 

    Sostener el proceso con compasión.

    Gestionar el cambio, y sobre todo la incertidumbre que trae el cambio, siempre es un desafío. En la medida en que dejamos de castigarnos por esa parte que se resiste, que quiere que las cosas sean ya, que busca controlar como mecanismo de defensa y que tiene miedo a fallar, podemos sostenernos con compasión y amabilidad.

    En definitiva, crecer no es que nos queden chicos los zapatos, crecer es esto. Es un trabajo serio, que requiere compromiso, con nuestros sueños, con esa parte que ya soportó demasiado, con esa parte que merece más de la vida. 

    Nos pide que nos prestemos atención, que nos digamos la verdad. Nos pide sobre todo que nos acompañemos con amor desde donde estamos hoy.

    Puede que ya estés transitando un proceso de transformación acompañada o acompañado. Y también puede que sientas que hay suelo en tu vida que se está empezando a quebrar, que algo está empezando a perder solidez y que el cambio no se puede hacer esperar.

    Puede que el cansancio de lo que siempre fue te haya llevado a tener que poner un límite. Dejó de ser necesario aguantar.

    Confianza, porque no todo es trabajo duro.

    Y acá un respiro. No todo es trabajo duro. Si es importante, y es lo que nos lleva en el día a día, porque como dije antes, el cambio se hace en el presente, y hay que aprender a sostener esa presencia con compromiso y mucha voluntad. 

    Pero también es cierto, que cuando tenemos el deseo de crear una vida más auténtica, aparece una fuerza de voluntad que se siente como un llamado del alma, es algo interno que nos sostiene contra todo pronóstico y contra todas las resistencias que puedan aparecer. 

    Confíen en que hay algo que los guío hasta donde están hoy y que eso mismo los puede acompañar hasta donde desean estar. 

    Sea que te encuentres en medio de la tormenta, al inicio, o que todavía no la veas venir, espero que estas palabras puedan ser un oasis al que puedas llegar a descansar, cuando lo necesites.

    Muchas gracias por estar.. Vicky

    Thank you for subscribing!

    Please check your email to confirming your subscription.