El espacio entre lo que termina y lo que está naciendo.
Hola holaa! Cómo están? Soy Victoria y les doy la bienvenida a Habitar el Pulso, un rincón dentro de El Jardín del Zodíaco. Este es un espacio que nace con un propósito claro: darle cuerpo a la astrología a través de herramientas prácticas y rituales cotidianos que nos ayuden a transitar los procesos de cambio con más amabilidad.
Si pudiste escuchar o leer el Pulso Estelar de esta semana, sabrás que el cielo está emitiendo una frecuencia eléctrica muy alta. Hablamos de identidades en movimiento, de rayos uranianos y de la intensa invitación a nombrarnos de nuevo. (Si todavía no viste ese análisis, te lo dejo enlazado acá mismo).
Pero hoy, en este espacio, no quiero hablarles de los planetas, sino de lo que nos pasa acá abajo cuando el suelo se mueve.
Validar el Ruido Interno: El dolor de crecer y la niebla de la incertidumbre.
A veces cuando escuchamos la frase «se viene un cambio», esperamos sentirnos empoderados, motivados o entusiasmados de inmediato. Pero la realidad -la realidad orgánica de nuestro cuerpo- nos dice que crecer duele. Cambiar de piel es profundamente incómodo, incluso cuando ese cambio es algo que veníamos buscando, deseando o necesitando desde hace mucho tiempo.
Cuando nuestro campo vibratorio cambia, la forma que teníamos de encajar en el mundo simplemente deja de funcionar, se vuelve obsoleta. Y eso, al principio, se siente como una pérdida. Se siente como estar perdidos en la niebla.
Es completamente normal experimentar una fuerte contradicción interna. Nos enfrentamos a la responsabilidad de tener que hacernos cargo de eso que tanto pedimos, porque la verdad es que nadie más puede cambiar por nosotros.
El costo de la transformación: Cambiar nos exige pagar el precio de dejar de ser las personas que éramos. Aunque sepamos que esa versión ya no nos gusta o nos queda chica, da mucho miedo enfrentarse a la incertidumbre de no saber quénes vamos a ser si nos animamos a lo nuevo.
Ante esto, nuestro sistema nervioso se asusta y se resiste. La mente puede empezar a crear escenarios caóticos, haciéndonos creer que si nos atrevemos a ser diferentes, la vida que conocemos va a desaparecer.
Y en parte es así: si cambiamos por dentro, la forma en que vemos el mundo se transforma, pero eso no tiene por qué ser un problema. En momentos de crisis, necesitamos recordarnos lo obvio: cambiar cuesta, pero con calma se consigue. No hace falta dar saltos gigantescos; a veces, los ajustes que parecen más insignificantes son los que más nos ayudan.
Venus en Cáncer: La amabilidad extrema como pararrayos.
Si esta semana sentiste ansiedad, angustia, ganas de llorar sin una razón aparente o un vacío extraño en el pecho, quiero que me escuches atentamente: no hay nada roto en vos, no hay nada que tengas que arreglar.
Mientras la mente vuela y se acelera con la energía de Urano, Venus ingresa al signo de Cáncer. En la astrología psicológica, Venus representa nuestra forma de vincularnos, nuestra apertura al mundo y lo que valoramos. Al encontrarse en Cáncer, se activa el arquetipo del amor que nutre y protege. Venus acá funciona como un nido: un espacio delimitado, cálido y seguro donde podemos sacarnos la armadura.
En medio de una mutación de identidad, tu tarea principal no es «entender» intelectualmente lo que está pasando, sino tratarte con una amabilidad extrema.
Esa amabilidad es el permiso que te das de no tener todas las respuestas. Es el permiso de estar «en construcción», sabiendo que eso puede sentirse incómodo y desprolijo.
La mudanza interna: Sostener los espacios vacíos.
A mí me sirve mucho usar la imagen de una mudanza para ilustrar este proceso. Cuando nos mudamos, sabemos de antemano que vamos a habitar el desorden por un tiempo: cajas apiladas, cosas fuera de su lugar, objetos que ya no entran en la nueva casa y recuerdos viejos que aparecen de golpe. Todo eso genera una gran vulnerabilidad emocional.
Trabajar con la identidad es exactamente eso: una mudanza interna. Implica aprender a habitar una versión de nosotros que todavía desconocemos, animarnos a ventilar habitaciones que estaban bajo llave y, sobre todo, sostener los espacios vacíos hasta ir descubriendo, con paciencia, con qué queremos llenarlos.
Tres herramientas prácticas de Sostén para regular la mente y la emoción.
Para transitar esta transición sin quemarnos con la electricidad del cambio, te propongo tres prácticas concretas que yo misma implemento a través de mi proceso con El Camino del Artista. No son tareas para «lograr» un objetivo, son rituales de sostén:
1. El desagüe Mental: Si, hablamos de Las Páginas Matutinas!
Con Mercurio y Urano juntos en el cielo, hay demasiada estática e información en el aire, lo que satura la mente. Las páginas matutinas consisten en escribir tres páginas manuscritas a primera hora del día, a modo de flujo de conciencia.
- ¿Cómo se hacen? Elegí un cuaderno (lo mejor es A5 o si te animás A4) y volcá ahí todo lo que te pase por la cabeza: miedos, quejas, exigencias, dudas, sueños, listas de compras, tareas pendientes. No se trata de hacer literatura, sino de drenar la carga eléctrica de la mente para que no se mude al cuerpo.
- Privacidad: Recordá que Las Páginas Matutinas son PRIVADAS, son un espacio sagrado de comunicación de vos con vos misma/o. No hace falta que las compartas.
Te despertás, escribis 3 páginas de lo que sea en tu cuaderno, lo cerrás y hasta el próximo día. Las páginas no pueden hacerse mal.
- ¿Para qué sirven? Bueno, además de desagotar la mente de pensamientos que rumean por la mente, son un excelente canal para empezar a comunicarnos con nosotros mismos.
2. Volvernos Hogar: La Cita con el Artista.
Esta herramienta nos propone reservar de una a dos horas semanales a solas para conectar con nuestro niño o artista interior.
- ¿De qué se trata? Se trata de planificar y llevar a cabo una cita con vos. Una pequeña excursión al río o a la plaza, una salida a caminar, a tomar mates abajo de un árbol, salir a sacar fotos de flores, ir al cine o a ver una obra de teatro. Es darte un momento que te entusiasme a vos, y defenderlo ante cualquier interferencia.
- Ojo, puede aparecer resistencia: La Cita con el Artista puede despertar resistencia, y muchas veces esa resistencia es miedo a intimar con nosotros mismos. Animarte puede costar, pero una vez que te lances vas a ver que cosas mágicas empiezan a pasar.
No es necesario gastar dinero para nuestras Citas con el Artista, acá lo que importa es el tiempo de calidad que pasamos con nosotros. Podés preparte una comida rica, ver una peli que quieras en tu casa, ponerte música mientras haces un collage, un mate y un libro que quieras empezar.
Es la oportunidad perfecta para empezar a escucharte.
3. Volver al Cuerpo: Lo poderoso de las prácticas simples.
Marte en Tauro nos pide poner manos a la obra, pero con un ritmo lento, pausado y con mucha calma. El cuerpo es el único lugar donde el futuro puede aterrizar sin que el miedo nos paralice.
- ¿Cómo hago raíz? Desde lo más literal como cambiar una planta de su maceta, caminar descalzo prestando atención a los puntos de apoyo de tus pies, o usar la cocina como un espacio de meditación activa, dejando el celu para involucrar todos tus sentidos en la experiencia -olores, texturas, colores y sabores- mientras escuchás linda música de fondo.
- Lo más básico también importa: Y si hablamos de lo básico, que ayuda más de lo que creemos, nos referimos a la RESPIRACIÓN. Podés respirar llevando la conciencia al aire que ingresa en la inhalación, sintiendo como te llena de vitalidad, y cómo el cuerpo se desinfla cuando el aire se exhala suavemente.
Un mantra para los días de niebla: Cuando el futuro nos asusta por la incertidumbre, y el pasado duele, habitar el presente puede sentirse como el único lugar seguro. Si ponés tu atención en este segundo, te vas a dar cuenta de que ahora no está pasando nada grave. Estás respirando. El aire entra y sale. Aprender a situar la atención en lo más simple, nos revela que incluso la transición más incómoda tiene su propia belleza.
Habitar la vulnerabilidad dede mi propio proceso.
Todo esto se los comparto porque yo también estoy ahí. Esta es mi segunda vuelta recorriendo El Camino del Artista y cada vez me doy más cuenta de que muchas de mis antiguas definiciones no eran más que protecciones, que van quedando chicas. Soltar «quien solía ser» da miedo, pero también me devuelve el espacio en el pecho para poder respirar sin esa mochila que solía cargar.
Entiendo este espacio del blog, y cada uno de los videos del canal como un sostén colectivo: un mapa común para que nos acompañemos semana a semana a digerir el pulso de la realidad sin transitar la incomodidad a ciegas ni en soledad.
Sin embargo, sé perfectamente que a veces la teoría se queda corta cuando la vivencia aprieta por dentro. Aunque más adelante voy a abrir un espacio grupal específico para hacer juntos el desbloqueo creativo, quiero recordarte que mi espacio de acompañamiento terapéutico floral y astrología individual está disponible. Si sentís que la incertidumbre te desborda, y necesitás ir más a fondo en un entorno de contención personalizada, podés contactarme cuando consideres que sea tu momento.
El ser humano es un proceso en constante despliegue. No intentes forzar la nueva identidad ni te exijas tener el nombre nuevo ya mismo. Permitir que la incertidumbre nos habite un tiempo es el verdadero requisito para que nazca lo que sea auténtico y real.
¿Querés que sigamos caminando juntos?
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Gracias por permitirme acompañarlos en este pedacito de su viaje. Nos vemosss!
Hasta el próximo Pulso, Vicky.