El Pulso Creativo #1: Recuperar una Sensación de Seguridad

(O cómo animarse a dar el primer paso)

6–9 minutos

Vivir en la Sombra

¿Cuándo fue la última vez que te permitiste ser principiante? ¿Cuándo fue la última vez que hiciste algo por el puro placer de probar, sin la mirada del juez interno soplándote la nuca diciéndote que «tiene que ser perfecto»?

Comenzar un camino creativo —o retomar uno que dejamos abandonado hace años— asusta. Y no es un miedo superficial; es un vértigo que se siente en el cuerpo. Cuando Julia Cameron nos propone empezar con las páginas matutinas, lo primero que aparece no es la inspiración divina, sino la resistencia más pura. Aparece una voz que dice: «Esto es una pérdida de tiempo», «No tenés nada interesante que escribir», o el clásico de los que somos autoexigentes: «Le falta profundidad».

Los «Monstruos del pasado» y el juicio ajeno

Iniciando este viaje nos toca mirar de frente a nuestros “grandes monstruos”: esas figuras del pasado cuyas opiniones desmoralizadoras y absolutamente críticas compramos como verdades absolutas. A medida que vamos creciendo, necesitamos el apoyo de los adultos que nos rodean; buscamos reconocimiento por nuestros intentos y esfuerzos. Pero eso no siempre llega. A veces llegan críticas y temores que aprendemos a repetir en nuestra mente como si fueran propios.

Crecemos con miedos, con dudas acerca de nuestras posibilidades para lograr eso que soñamos, y empezamos a vivir vidas cada vez más seguras, con menos riesgo, con menos exposición. ¿El costo de esta maniobra? La renuncia a nuestros deseos, a nuestros sueños y a nuestros impulsos. Este es el primer síntoma de que estamos bloqueados como personas creativas.

Julia Cameron lo dice claramente:

“Demasiado intimidados como para dar el salto de convertirse en artistas y con una autoestima no muy alta como para reconocer incluso sus propios sueños artísticos, estas personas se convierten en artistas sombra.”

Sí, sé que la palabra artista suena rara; a mí también me pasó cuando la leí por primera vez. Pero lo cierto es que un artista es una persona creativa, y la creatividad es el acto de crear algo nuevo en la realidad, algo que antes no existía. Sea que se trate de una novela, un cuadro, una pieza musical, una solución en el trabajo, una comida o una decisión de vida, todas las personas somos seres creativos por naturaleza. Así que sí: vos también sos un artista.

El problema es que los adultos que nos rodearon nos enseñaron a vincularnos con el mundo desde lo que sabían y con lo que tenían a disposición. Muchas veces esas enseñanzas nos terminan limitando en la vida adulta. Crecemos siendo temerosos de nuestra propia capacidad y nos quedamos en la orilla de la vida que podríamos tener.

Desde la filosofía sabemos bien que el ser humano tiende a construir su identidad a través de la mirada del Otro. Buscamos la validación afuera para sentirnos seguros. El peligro es cuando esa mirada ajena se introyecta y se convierte en nuestra propia cárcel. Censuramos el brote creativo antes de que llegue a la superficie por puro miedo a no ser «lo suficientemente buenos» para el afuera. Nos da pánico exponernos al ridículo o al error.

Habitar la imperfección

Recuperar la sensación de seguridad es aceptar que el mundo va a presentarnos retos, pero atrevernos a sacarnos las armaduras que tenemos puestas para no lastimarnos, equivocarnos o avergonzarnos. La armadura principal que nos limita en este punto es el miedo a intentarlo, la parálisis que no nos deja ni siquiera comenzar. Aprender a lidiar con la torpeza de ser principiante es, de hecho, una de las cosas que más me frenaba a mí a la hora de hacer cosas nuevas.

Este año, en mi primera vuelta de El Camino del Artista, fui a un SurfTrip por primera vez. Hacía años que venía dándole vueltas a la idea de surfear porque es algo que veo y me fascina, pero crecí con la creencia de que no soy buena para los deportes, simplemente que «eso no era lo mío». Sin pensarlo mucho, me anoté y viajé.

Por supuesto que iba con expectativas altas. Luego de dos días accidentados, tuve el instinto de abandonar. Quise culparme, criticarme por no haber sabido surfear como una profesional después de haber pasado solo tres horas arriba de una tabla en toda mi vida. Viéndolo en retrospectiva, me doy cuenta de que suena como una locura.

Recuerdo que me dije de todo, de forma muy negativa, hasta que en un momento de mucha gracia y lucidez pude ponerle un freno a mi mente con la siguiente frase: “No voy a usar esta situación como una excusa para avergonzarme de ser principiante”. Empecé a decirme a mí misma que estaba bien ser principiante, que tenía toda la vida para mejorar si así lo quería, y que el mar y la tabla iban a seguir ahí esperándome el tiempo que fuera necesario.

En esa imperfección que tanto nos cuesta tolerar es donde el alma vuelve a respirar. Seguridad es darnos el permiso de jugar, de equivocarnos y de entender que nuestro valor no depende del resultado que conseguimos.

Escuchar(nos): ¿Qué voz habla realmente?

Las críticas que yo escuché en mi mente no nacieron de la nada; estaban arraigadas en mí desde hacía mucho tiempo. Fue como poner un CD (con esto se me notan los años) o una playlist conocida. No eran pensamientos nuevos: eran ecos que había escuchado muchas, muchas veces en situaciones similares.

Las creencias negativas que tenemos acerca de nosotros a veces son aprendidas de tanto escucharlas, y otras las fuimos creando nosotros mismos. Independientemente de dónde vengan, aparecen como dardos para recordarnos nuestro lugar y el peligro que supone abandonarlo. En esta primera etapa trabajamos con las creencias negativas que funcionan como un enemigo interno, ese «Censor» que busca apagar el fuego del entusiasmo cada vez que nos atrevemos a salir a pasear por fuera del horizonte de lo conocido.

Y ahí aparece otro recurso: las afirmaciones positivas para sacarnos del pozo y ayudarnos a sentirnos seguras y seguros. Pero si estamos absolutamente acostumbrados a escuchar la voz del Censor —esa parte de la mente que se la pasa reprimiendo nuestros impulsos creativos, que nos recuerda el miedo, los fracasos, las vergüenzas y las derrotas—, es muy posible que nos cueste creer en esas afirmaciones. Y te aseguro que esto es una de las cosas más normales que nos puede pasar.

Habitar el pulso juntos: Apertura de los Grupos de Julio

Esta que te comparto es un poco mi bitácora de la primera semana. Lo hago porque sé que hay muchas personas que hoy pueden sentirse identificadas con la sensación de bloqueo y con la búsqueda de expansión.

A veces no buscamos que nuestra vida dé un vuelco creativo espectacular, ni siquiera tenemos esa intención, pero sí queremos que nuestra realidad sea más brillante, más expansiva, más luminosa. En términos de colores, es como si quisiéramos dejar de usar los mismos 4 colores de la caja con los que nos sentimos cómodos, y estuviéramos listos para pintar con todos los tonos que la vida nos presenta.

En el proceso podemos darnos cuenta de que estamos más condicionados de lo que creíamos; que nos sentíamos libres, pero la verdad es que gozábamos de muy poca seguridad interna. Por eso, hacer este camino en soledad puede ser abrumador. No solo nosotros podemos encontrarnos resistiendo el cambio, sino que el entorno también puede empujar para que sigamos siendo los mismos de siempre.

El formato grupal del acompañamiento funciona como un contenedor. Yo siempre lo digo en mis espacios: acá cada unx va a cruzar el río por sus propios medios, cada unx va a construir su propio puente para llevarse del otro lado, pero nos tenemos cerca. Estamos ahí para espejarnos, para darnos aliento, para esperarnos y sostenernos en nuestras mutuas resistencias.

Están abiertas las inscripciones para los dos nuevos grupos deacompañamiento de El Camino del Artista que comienzan en julio:

  • 📍 Modalidad Presencial (Neuquén Capital): Nos encontramos los sábados de 16:30 a 18:30 hs. Es un espacio ultra íntimo, con un cupo estrictamente limitado a 5 personas para cuidar al máximo la intimidad del proceso.
    • Valor mensual: $90.000.
  • 💻 Modalidad Online (Vía Google Meet): Nos encontramos los martes de 18:00 a 20:00 hs. Un refugio virtual para conectar desde donde estés, limitado a un grupo reducido para que todas tengamos tiempo de profundizar.
    • Valor mensual: $80.000.

Ambas propuestas duran 3 meses e incluyen las herramientas de acompañamiento terapéutico aplicadas a destrabarse creativamente y el soporte semanal.

Si sentís que este es tu momento para desarmar el laberinto del bloqueo y recuperar tu seguridad para crear esa vida que querés, hacé clic acá para reservar tu lugar antes de que se llenen los cupos o para solicitar más información.

Gracias por leerme, nos vemosss! Con mucho amor, Vicky 💕

Comentarios

Deja un comentario