El Pulso Creativo #2: Recuperar una sensación de Identidad

(O cómo dejar de apagar incendios ajenos)

6–9 minutos

¿Notaste lo fácil que nos resulta registrar el ruido, las necesidades o demandas de las personas que nos rodean y lo mucho que nos cuesta comprender lo que queremos nosotros? 

Cuando empezamos el proceso del Camino del Artista, una de las primeras cosas que se altera es nuestra rutina mental. Con las páginas matutinas empezamos a desarrollar la capacidad de observar nuestros propios pensamientos, de escuchar atentamente las voces que resuenan en nuestra cabeza, y cómo nos sentimos al respecto. Este proceso se llama metacognición y se trata de registrar de manera consciente qué nos decimos, qué nos molesta y qué venimos postergando.

Esta atención sostenida sobre nosotros mismos empieza a generar una especie de alteración en el comportamiento usual. Es como si dejáramos de funcionar en piloto automático, porque empezamos a vernos y a escucharnos. Nos volvemos observadores de nosotros mismos y puede aparecer el erratismo: empezamos a reaccionar distinto, a dudar de lo que antes no cuestionamos a movernos de los lugares de siempre.

Julia Cameron en el libro dice algo que me parece importante: al principio, volverse cuerdo produce exactamente las mismas sensaciones que volverse loco. Te vas a sentir raro, inestable y con ataques de duda. Es parte del proceso, una parte tuya se resiste, porque el cambio incomoda. 

Esta semana quiero que hablemos de tres puntos importantes del viaje:

Los «Enloquecedores»: La excusa perfecta para no hacernos cargo

Enloquecedores, todos conocemos a este tipo de personas. Son carismáticas, encantadoras, magnéticas, pero están completamente fuera de control. Son núcleos tormentosos vivientes que irrumpen en tu vida sin pedir permiso. Pueden aparecer bajo la forma de una madre dominante, un jefe exigente, un amigo que siempre tiene una crisis o una pareja terca y conflictiva.

Los enloquecedores tienen por costumbre destruir tus horarios, romper acuerdos y demandar toda tu atención justo cuando más necesitás concentrarte en lo tuyo. 

Seguramente mientras lees esto, se te vienen un par de ejemplos a la mente. Si, y te aseguro que a medida que vas limpiando tus propios lentes (descubriendo tus pensamientos), te vas a encontrar con un par más.

Ahora, la pregunta incómoda de la psicodinámica es: si son tan destructivos, ¿por qué les permitimos quedarse y romper nuestros límites?

La respuesta no es que somos «demasiado buenos» o que nos falta carácter, esa sería la respuesta fácil. La verdad es más cruda: no les ponemos límites porque ocuparnos de sus tormentas es el escondite perfecto para no ocuparnos de lo nuestro. Es mucho menos amenazante apagar los incendios de un enloquecedor que asumir el riesgo y la responsabilidad de habitar una vida (creativa) propia. 

No quiero ser yo quien lo diga, pero los enloquecedores en general son bloqueos que elegimos para frenar el propio camino. Los elegimos al no ponerles límites, los elegimos cada vez que nos posponemos para ocuparnos de sus dramas, los elegimos cada vez que no elegimos ocuparnos de nosotros mismos y de lo que es para nosotros importante.

Decimos que los elegimos, porque no somos víctimas de su presencia. Los enloquecedores cumplen funciones dentro de nuestra vida. Y nos acostumbramos a que así sea. Se que en un principio ponerle límite a alguien a quien nunca pudimos enfrentar puede ser difícil, por eso el acompañamiento funciona, para adquirir herramientas, para aprender a sostenernos. 

«Saber lo que prefieres, en lugar de decir sumisamente “amén” a lo que el mundo te dice que debieras preferir, significa que has mantenido tu alma con vida». — Robert Louis Stevenson.

El Escepticismo: La puerta entreabierta

A medida que avanzamos, el universo empieza a responder. Hacés tus páginas matutinas, vas a tu cita con el artista, y de repente la sincronía hace lo suyo: aparece un libro que te cambia la perspectiva, te cruzás con la persona indicada, te enterás de un taller. ¿Y qué hace nuestra mente? Se asusta, y pega un portazo.

«Es solo coincidencia», «No creo que esto sirva para nada», «Es imposible que me estén guiando de verdad». Vimos que los enloquecedores pueden ser una resistencia externa a nuestro cambio. El escepticismo es la duda secreta, es la resistencia interna que nace del miedo a no ser capaces de gestionar el propio éxito.

El escepticismo es un temor, a lo nuevo, a lo distinto, a lo que no conocemos. Julia explica la metáfora de la mente como si fuera una habitación donde guardamos nuestras ideas cómodas y conocidas. Afuera, en forma de luz cegadora, están las ideas que consideramos “excesivas, demasiado buenas como para ser ciertas”. 

Es cierto que no podemos cambiar todas las creencias de golpe, tampoco la idea es que lo hagamos. Se pueden dar grandes cambios en nuestra vida, solamente dejando de lado al escepticismo y animarnos a abrirnos a eso que está fuera de lo que creíamos posible. Tal vez, terminamos dándonos cuenta de que eso que creíamos tan fuera de nuestro alcance, está más cerca de lo que imaginábamos. Lo importante es no cerrarnos, poder permanecer abiertos a que entren ideas nuevas nos va a abrir a experiencias nuevas. 

La Atención: El único lugar seguro (Y mi propio cable a tierra)

Cuando estamos bloqueados, nos volvemos adictos a la fantasía: vivimos recreando lo que podría, debería o hubiera debido pasar. Nos desconectamos del presente porque el presente duele, duele hacernos cargo de que no estamos viviendo la vida que queremos. La contracara de esto, y la verdadera medicina, es la atención, estar presentes acá y ahora.

Julia Cameron dice que para muchos de nosotros el dolor suele ser el precio que pagamos para aprender a prestar atención. El arte tiene un poco esta cualidad, al menos para mí, de que es lo que hacemos con el dolor, lo transformamos en arte. Yo escribo cuentos con más facilidad desde el dolor que desde la felicidad o la esperanza, tal vez porque la felicidad me parece cliché, o porque en la felicidad uno no busca contacto y cercanía de los otros, en el dolor solemos sentirnos solos, únicos y distintos, y me parece que el arte habilita una forma de decir, “ey eso que sentís, también me pasó a mi”. 

Pero hacemos arte cuando prestamos atención. Y podemos hacerlo cuando sentimos dolor. Cuando leía esto, me acorde de diciembre de 2025, cuando me echaron de mi trabajo. Fue la primera vez que pasaba por una situación así. Sentí realmente que el mundo entero se me caía encima, o que el piso se derrumbaba a mis pies. La verdad es que la incertidumbre me paralizó.

Para ser honesta, en ese momento no podía pensar en el futuro, me daba pánico no saber que iba a pasar con mi vida, y recordar el pasado me generaba muchísimo dolor, y por eso creo que aprendí a la fuerza lo que significa “prestar atención”. El momento en el que estaba era el único lugar a salvo. 

Creo que todos hemos pasado por situaciones así, duelos, rupturas, despidos, y comprendemos la sensación de la que habla el libro. 

Justo en ese momento, mientras inhalaba y exhalaba, no pasaba nada. Estaba bien. 

Prestar atención a los detalles más pequeños del día —el olor de la mañana, el peso del cuaderno, la caminata en silencio— nos devuelve la cordura. Nos recuerda que no hay momento que no tenga su propia belleza si nos detenemos a mirarla. La atención es, al final, el acto de volver a entrar en contacto con nosotros mismos.

Habitar el pulso juntos: Apertura de los Grupos de Julio

Están abiertas las inscripciones para los dos nuevos grupos de acompañamiento de El Camino del Artista que comienzan en julio:

  • 📍 Modalidad Presencial (Neuquén Capital): Nos encontramos los sábados de 16:30 a 18:30 hs. Es un espacio ultra íntimo, con un cupo estrictamente limitado a 5 personas para cuidar al máximo la intimidad del proceso.
    • Valor mensual: $90.000.
  • 💻 Modalidad Online (Vía Google Meet): Nos encontramos los martes de 18:00 a 20:00 hs. Un refugio virtual para conectar desde donde estés, limitado a un grupo reducido para que todas tengamos tiempo de profundizar.
    • Valor mensual: $80.000.

Ambas propuestas duran 3 meses e incluyen las herramientas de acompañamiento terapéutico aplicadas a destrabarse creativamente y el soporte semanal.

Si sentís que este es tu momento para desarmar el laberinto del bloqueo y recuperar tu seguridad para crear esa vida que querés, hacé clic acá para reservar tu lugar antes de que se llenen los cupos o para solicitar más información.

Gracias por leerme, nos vemosss! Con mucho amor, Vicky 💕

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